Heme aquí. En el intento de descubrir. Me descubro con los ojos cerrados. En medio del sueño extiendo los brazos y me reencuentro con mis textos de cuando era adolescente. Los mensajes amorosos a la soledad, al viento, al olvido. Cuando las noches eran largas y escondidas. Qué gana de lanzar palabras al espejo. ¿Qué ganas? Ganas de saber. Pues bien... Tú ganas.
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