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viernes, 20 de noviembre de 2009

Comentarios sobre obra de teatro en Oaxaca.

Hace algunas semanas en el colegio nos hicieron una invitación por parte de una compañía del interior de la república que promueve el teatro entre la comunidad estudiantil. Me llegó al correo del instituto una propuesta en la que mencionaban la semblanza del grupo, el título de la obra, el autor que, en este caso es parte del "staff" y director escénico, etc. A mi parecer la información estuvo bastante detallada y precisa. Adjunto al mensaje venía un cartel, el cual me ha parecido muy agradable a la vista y de un diseño vistoso y muy lindo; con el reparto y con los logotipos de las instancias que apoyan al proyecto. Me dio mucho gusto el ver que hay compañías que logran el apoyo y la presencia en varios estados del país. En parte me sentí alentado porque, contrario a lo que ha sido, pude ver el interés que existe entre las instituciones de dar espacio y apoyo a proyectos culturales, por tal motivo también apoyé la idea que todos los alumnos del instituto asistieran a la función. Inmediatamente respondí el correo a la coordinación académica indicando que estaba yo muy entusiasmado e invitaría a mis alumnos.  
Al día siguiente, así lo hice. Acudí a la oficina de mi coordinadora de actividades culturales y me dió más información.
En esta ocasión omitiré el nombre de la compañía y de la obra por lo que a continuación  comentaré:
Tenía yo una expectativa, digamos, diferente a lo que ví el día de la función. En el Teatro Juárez, que es un teatro pequeño en comparación a los otros dos que hay en Oaxaca, hay acústica muy buena. Los actores se presentaron con micrófono. Aunque no critico el uso de la tecnología, se me hizo innecesario. Muy a pesar de este recurso, no entendí lo que pasaba al principio, es decir, no escuché. Se escuchaba la estática y la voz de los actores se entrecortaba . El planteamiento fue confuso. Quizá tuvo que ver este hecho que he mencionado. Después una proyección. La animación estuvo muy bien lograda, excelente, diría yo. Lo que me hizo un poco de ruido fue que estaba más interesante la animación que la misma historia. Pareciera que el foco lo debía tener la pantalla y no las acciones. Luego en la proyección una coreografía. En el escenario la misma coreografía. Bien. Le dio profundidad. Después la voz que no llegaba. La historia no "cuajaba" Un supermercado, un terremoto, una cajera que le gritaba a aun cliente. Un personaje "mediador" que muere y su propósito en la ficción se quedó en la nada. La cajera berreaba por la muerte de su cliente y aquel chico antagónico recolectaba botellas de agua, que fue, al fin, la manzana de la discordia. La misma coreografía. Una música linda y la coreografía en la pantalla. Lo de la profundidad ya no venía al caso. La chica gritando. Silencio. Después el rescate. Imágenes en la pantalla donde se ven a los personajes en un desierto, escombros, el chico mojándose, la chica llorando al muerto. Coreografía (otra vez) en ambos espacios. Oscuro. Fin. Cierra en telón. Abre el telón. El elenco tomados de la mano. Silencio en la sala. Se escuchan aplausos tímidos. Aplaudo fuerte. Los muchachos se levantan de las butacas. Salen en desbandada. Es necesario calmarles. Salimos. Me encuentro con muchos de mis alumnos en la cafetería del teatro. Les pregunto si les ha gustado. "Está... mmh... rara"  (gesto de franco desagrado) esta respuesta se repite muchas veces... muchas veces... me incluyo.

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