El estado de Oaxaca se jacta, por mucho, de ser una entidad cultural. Sabemos de sobra las manifestaciones que se dan en torno a lo endémico, a la tradición, las lenguas y sus variantes, costumbres y un etcétera amplio y definitivo. El último tramo del año el ambiente se torna entre frío y acogedor. No es sólo por el clima, sino porque es de sobra conocido el que las festividades de los Días de Muertos dan un toque entre místico jolgorio y misticismo regocijador. El camposanto vario vistió de gala y cantó durante más de una noche el recuerdo de los fieles difuntos. Las muestras de gratitud a las almas y a los cuerpos descarnados fueron vivas y suculentas.
La cultura se vive y se disfruta. Este es un mes consecuente con la cultura. Justo el día 2 de noviembre se dio por inaugurada la trigésimo tercera edición de la Feria Internacional del Libro Oaxaca 2013 en donde el país invitado fue Argentina y el protagonista en los homenajes fue Joaquín Salvador Lavado, el célebre Quino. El más representativo caricaturista y humorista padre de Mafalda, y sobre este tenor quiero encaminar mi comentario. La cultura va y viene. Los teatros, recintos culturales de tradición fueron testigo del derroche de talento durante la Feria, pero también lo ha sido la calle. La Alameda de León ha sido durante algunos años sede de nuestra FILO y, tal como se esperaba, este año hubo más eventos, más invitados, mejor logística y mucho corazón. Desde el Foro Central se dio este acercamiento tan extraño y casi imposible entre los escritores y el público. Hubo desde los autores consentidos, hasta aquellos que por primera vez supimos de su obra. En amena tertulia nos contaban sus humores y temores al escribir tal o cual cuento, novela o crónica. A propósito de la fiesta de las letras, se dio pretexto para que el performance, la música, el teatro e incluso el Free Style se diera en los diversos espacios vertidos en esta Feria. ¿Cuál es la intención "torcida" de los expositores, libreros, editoriales para hacer de ésta, una Feria diferente? La respuesta se extiende en el aire. Tal como en las tiras donde Mafalda es protagonista, la lectura es diversa. El tema ronda entre la promoción y exhortación a la lectura. Las preguntas obligadas sobre los libros que significan un cambio en la vida de todos los Fulanitos de Tal se convertían en doctrina y en un punto de inspiración para la infancia y la juventud que se acercaba a los foros y las charlas de los autores. Había escritores solemnes que daban más de un consejo para tomar ese objeto temido; otros lo dejaban a la libre elección de aquél neófito de la literatura; hubo quien se atrevió a prohibir tocar un libro.
Como sea, la lectura es un derecho. El libro es un bien tangible y una oportunidad para conocer los ángeles que se postran en la mente del escritor. Basta con abrir las primeras páginas de ese libro que está siempre a la mano, para reconocerse a sí mismo en la piel del personaje. Hablar a través de sus pensamientos. Sentir la emoción del drama y la comedia en cada paso en esa breve e intensa vida gestada desde la pluma de ese ente inspirado.
En cada recorrido en los pasillos de esta Feria, rememoro las ocasiones en que vine a parar de manera involuntaria a veces, e intimé con los que serían por siempre mis grandes amores: Romain Rolland, cuyo texto y obra llevó a la emancipación de la clase obrera francesa del siglo XX a través del teatro, otorgándoles ese derecho a saber, a descubrir su libertad y ejercerla. Me reconocí como agente creador y generador de ideas. Romanceé con Carlota que me dio chance de escudriñar los deseos de una princesa por convertirse en emperatriz del Edén; aprendí a conocer mi estado, mi ciudad a través de la narración oral desde los cronistas locales; comprendí que de donde vengo, nacen todos los que quieren vivir. Que mis deseos y pensamientos no son perversos ni prohibidos, pues en muchas escuelas, en las familias se enseña a temer y esconder la libertad, a no mostrarse, a morirse sin trascender. En ese libro que me sedujo en el "stand" y que tomé para oler sus letras, aprendí que hay más vergüenza en el silencio obligado que en respirar la posibilidad de expresarme.
Gracias a Ferias del Libro como la que hoy ya forma parte de la historia de las letras en Oaxaca es que he conocido personajes de la vida que le dan sentido a la mía. Es por Ferias del Libro como la que tengo en estas manos que ahora escribo y que me permite llegar a ti, (espero) fiel lector.
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