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domingo, 2 de diciembre de 2012

Sobre el Amor

Tiempo atrás me excusaba de decir a tiempo lo pertinente. Mis "múltiples" ocupaciones impedían que la sombra de la carne, del instinto puramente animal se apoderara de mi consciencia e hiciera estragos en la moral. Los prejuicios precedían a la incorrupta necesidad de amar, de tocar, acariciar, besar: dar... darse.
Dar.
Aprendí esa palabra en el sentido corpóreo y abstracto. Dar conlleva recibir. Si recibo doy. Si doy es para darme también. Darse es opuesto a dar. Darse es más puro, más limpio, prodigioso. Me doy cuando hablo, cuando escribo; me doy siempre que me olvidan. Me doy cuando no hay nada más que dar.